EL APARATO RESPIRATORIO
El aparato respiratorio es el encargado de introducir el aire del ambiente a los pulmones con el objeto de oxigenar la sangre y así brindarnos la energía necesaria para el ciclo vital nuestro.
El aparato respiratorio se forma de los siguientes órganos:
La nariz Por la cual penetra el aire de la atmósfera, la boca, que por allí también por la boca entra el aire; la faringe, la laringe, la tráquea, los bronquios, bronquiolos y los alvéolos pulmonares; los pulmones.
La naríz es el conducto de entrada de aire, se divide en dos partes por un tabique y dentro contiene tres pliegues llamados meatos, estos funcionan como filtros ante gérmenes e impurezas que pudieran penetrar.
Por la faringe el aire se dirige a los pulmones; existe una válvula llamada epiglotis, que se mueve de tal forma que si se traga comida la dirige hacia abajo, es decir hacia el estómago, o si se respira dirige el aire hacia los pulmones. Los alveolos son la parte final de los bronquolos donde forman ramajes y tienen la forma de vesículas hemisféricas, hallandose revestidos de finos vasitos capilares, los cuales cada medio minuto son atravesados por todo el caudal de sangre que el cuerpo contiene, para que esta sea oxigenada o purificada, que viene siendo de unos 5 litros aproximadamente.
Los pulmones están cubiertos por una capa llamada pleura, membrana constituida por dos hojas, una pegada a las costillas y la otra al pulmón.
La acción de la respiración se divide en dos partes: La inspiración, que es la penetración y la expiración, que es la salida del aire.

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