Electroscopio
El electroscopio es un
instrumento que se utiliza para saber si un cuerpo está cargado
eléctricamente.
El electroscopio consiste en
una varilla metálica vertical que tiene una esfera en la
parte superior y en el extremo opuesto dos láminas de oro o de aluminio muy
delgadas.
La varilla está sostenida en
la parte superior de una caja de vidrio transparente
con un armazón de cobre en
contacto con tierra. Al acercar un objeto electrizado a la esfera, la varilla
se electriza y las laminillas cargadas con igual signo de electricidad se
repelen, separándose, siendo su divergencia una medida de la cantidad de carga
que han recibido. La fuerza de repulsión electrostática se equilibra con el peso
de las hojas. Si se aleja el objeto de la esfera, las láminas, al perder
la polarización, vuelven a su posición
normal.
Cuando un electroscopio se
carga con un signo conocido, puede determinarse el tipo de carga eléctrica de
un objeto aproximándolo a la esfera. Si las laminillas se separan significa que
el objeto está cargado con el mismo tipo de carga que el electroscopio. De lo
contrario, si se juntan, el objeto y el electroscopio tienen signos opuestos.
Un electroscopio pierde gradualmente su carga
debido a la conductividad eléctrica del aire producida por su contenido
en iones. Por ello la velocidad con la que se carga un electroscopio en
presencia de un campo
eléctrico o
se descarga puede ser utilizada para medir la densidad de iones en el aire
ambiente. Por este motivo, el electroscopio se puede utilizar para medir la
radiación de fondo en presencia de materiales radiactivos. El electroscopio de hojuelas de oro fue
inventado por William Gilbert en el año 1600.
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